Una vez que te adentras en esta pequeña localidad te das cuenta de que no solo su entorno es una autentica maravilla, sino de que el interior es aún más sorprendente.

Pasear por sus tranquilas calles es un placer para los sentidos. Podrás escuchar la naturaleza mientras disfrutas de su pintoresca arquitectura popular.
De hecho el actual pueblo de San Vicente del Valle es uno de los más preocupados por la conservación de su arquitectura, que mantiene interesantes ejemplos de modelo que predominaba en el alto Tirón.
Podremos observar por tanto, una arquitectura donde conviven la piedra, la madera, el barro, el yeso, etc. en construcciones de mampostería muy irregular y de emplenta; la piedra sola también está presente, generalmente la arenisca roja típica de la cercana zona de Juarros.
Pero quedan ya, pocas construcciones que conserven su aspecto original pues la mayoría de ellas han sido muy arregladas o edificadas de nuevo no hace mucho tiempo. En muchas de ellas se ha procurado seguir unas pautas que no desdicen demasiado de la arquitectura tradicional en cuanto a volumen, materiales, forma y tamaño de las ventanas.
La construcción de nuevos edificios y la remodelación de antiguos se realiza según unas normas para respetar la arquitectura popular serrana y crear un conjunto armonioso a la par que pintoresco, que crea un pueblo realmente acogedor donde cualquier persona que entre no saldrá defraudado en absoluto.
En medio del pueblo se encuentra la plaza central donde el viajero puede juntarse con los lugareños y charlar a la sombra de un sauce, o entrar en el centro social a echar una partida de cartas y escuchar historias, tomarse algo, y en invierno, resguardarse junto a la chimenea del frío burgalés.

En esta plaza se reúnen todos los lugareños y foráneos cuando llegan las fiestas patronales. Es el centro neurálgico del pueblo, pues por la mañana la gente acude a la pequeña, pero coqueta iglesia situada al lado del centro social para honrar al la Virgen y a San Roque.
Después la gente toma el vermouth, charlando unos con otros, y ya por la noche la gente baila hasta la madrugada en esa pequeña pero bonita plaza.

Una recomendación para todos aquellos que paséis por aquí (sobre todo si venís de la ciudad). No os podéis ir de San Vicente del Valle sin echar un trago en la fuente "Dos Fuentes" junto al pilón. Agua cristalina, fresca y con un sabor incomparable.